domingo, 25 de septiembre de 2011

CALIDAD DE LA EDUCACIÓN EN LAS UNIVERSIDADES PÚBLICAS Y PRIVADAS

A la hora de juzgar la calidad de la educación ofrecida en las universidades en nuestro país, hay muchos factores a considerar que a menudo suelen ser menospreciados por la gente del común, uno de ellos, a mi pensar determinante y esencial, es la educación en la temprana edad, y es que un buen estudiante es un logro que requiere esfuerzo y dedicación no solo de parte de él mismo, sino de los que lo rodean; como sus padres y  maestros, además, dicha relación es de vital importancia especialmente en los primeros años de estudio, ya que en estos es que se desarrolla el estilo cognoscitivo del estudiante, el cual tendrá una gran repercusión en el modo de aprender durante el resto de su vida. Esto es importante porque alguien que no tenga buenas bases de aprendizaje difícilmente podrá aprovechar los recursos que pueda garantizarle una universidad por muy buena que sea. El reflejo de lo anterior, está en  los resultados de las pruebas de estado, donde claramente se observan grandes falencias en la interpretación y análisis de la información por gran parte de los estudiantes, y que está directamente relacionado con el tipo de formación que hayan tenido en sus inicios.

En vista de lo anterior, el gobierno ha propuesto planes de mejoramiento a la educación, pero tales parecen ir dirigidos más hacia la cobertura que al mejoramiento de la calidad en sí, pues en mi caso observe como en mi colegio rebozaban las aulas de clases y muchas veces los docentes no tenían la capacidad para atender a todos los estudiantes. Muchos estudios demuestran que un profesor está en capacidad de atender a 20 estudiantes en promedio para una labor eficaz, lo cual es contradictorio a las mejoras esperadas de calidad educativa.
Aquí nos encontramos con otro factor determinante, la situación de los docentes en Colombia, para quienes el salario tiende a estar por debajo de los promedios internacionales.
Estudios evidencian que hay una relación directamente proporcional entre el gasto público y los logros académicos, asimismo el gobierno en otra de sus políticas en pro de mejorar la educación, ha promovido la competencia entre docentes, lo cual a mi parecer es bueno y peligroso a la vez, veamos porque: Si un profesor quiere ascender en su escalafón debe además de un tiempo mínimo requerido en la docencia, seguir estudiando, es decir; debe realizar especializaciones, maestrías  y doctorados, los cuales son altamente costosos en comparación con el salario promedio de un profesor que trabaje para el gobierno. Entonces al docente le toca hacer malabares con su tiempo; como enseñar en dos o tres jornadas y de repeso dar una que otra clase personalizada, esto problamente y me atrevo a decir,  repercute negativamente sobre el seguimiento que se supone debería tener el docente con cada alumno, ya que por cuestiones de tiempo las labores de calificación y análisis de los trabajos de los estudiantes deben ser extensas, agotadoras y estresantes. Como resultado obtenemos profesores que se han olvidado de  la  importancia de aplicar la pedagogía en sus clases, que han deteriorado sin intención la manera de ´´enseñar a aprender´´ y que por ende repercuten en una baja calidad  de la educación prestada por el sector público.
Ahora pensemos en un profesor de una universidad privada, que generalmente suelen tener salarios mucho mejores… La perspectiva cambia verdad. Tambien hay que mencionar que por lo general los recursos en los establecimientos privados suelen ser más avanzados: bibliotecas actualizadas, laboratorios sofisticados, infraestructuras agradables y medios de última generación, por mencionar algunos, son herramientas que estimulan positivamente el aprendizaje, y que hacen que uno como estudiante  sienta que lo que paga vale realmente la pena.
No quiero ser puntual y asegurar que la educación privada necesaria y estrictamente es mejor que la pública, pero si debo decir que antes que profesores, estudiantes, padres, hijos, etc., todos somos seres humanos y por ende buscamos nuestro bienestar, para dicho fin necesariamente está el dinero, porque con el podemos satisfacer desde las necesidades más básicas hasta otras que se van desarrollando a medida que  nuestra capacidad económica aumenta.
Concluyo  afirmando que yo siendo una profesional preferiría estar donde puedan retribuir de la mejor forma mi labor, y creo que esa es la visión general de las personas, pero al que algo quiere; algo le cuesta.

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